
San Andrés El Alto, Oaxaca.– Entre flores, oraciones, música de banda y el acompañamiento de toda una comunidad fueron despedidos Donaldo Padilla García, Margarito López Gómez, Martín Alejandro García López, Ramón Pérez Padilla y Raymundo Gómez Luis, los cinco jóvenes que perdieron la v1da mientras se encontraban trabajando en la Sierra Norte de Oaxaca.
Los cinco eran originarios de San Andrés El Alto, agencia perteneciente al municipio de San Antonino El Alto, en el distrito de Zimatlán de Álvarez. Habían dejado temporalmente sus hogares para trasladarse hasta la región de Cajonos, donde fueron contratados para realizar labores relacionadas con fumigación y control de plagas.
Las víctimas fueron identificadas como Donaldo Padilla García, de 23 años; Margarito López Gómez, de 25; Martín Alejandro García López, de 18; Ramón Pérez Padilla, de 20; y Raymundo Gómez Luis, de 23 años.
Los jóvenes llevaban aproximadamente 15 días trabajando fuera de su comunidad y estaban próximos a regresar a sus hogares cuando ocurrió la tr4gedia. Durante su estancia se alojaban en una vivienda de la zona de San Miguel Cajonos, municipio de San Francisco Cajonos.
La tarde del domingo, las autoridades recibieron un reporte sobre varias personas inconscientes dentro del inmueble. Los servicios de emergencia acudieron al lugar, pero al brindar asistencia comprobaron que los cinco jóvenes ya no presentaban signos vitales.
La Fiscalía General del Estado de Oaxaca (FGEO) inició las diligencias correspondientes a través del Instituto de Servicios Periciales. Las inspecciones establecieron que los cu3rpos no presentaban señales de v1olencia.
Posteriormente, los estudios determinaron que los cinco habían perdido la v1da por asfixia provocada por inhalación de dióxido de carbono.
La investigación encontró un elemento determinante dentro de la habitación: un generador portátil de energía eléctrica que funcionaba con combustible había sido introducido y mantenido encendido en el espacio donde descansaban los trabajadores.
La falta de ventilación provocó una elevada concentración de gases mientras el generador permanecía funcionando. El fiscal general de Oaxaca, Bernardo Rodríguez Alamilla, explicó que el funcionamiento del aparato en un espacio cerrado terminó agotando el oxígeno disponible y generando las condiciones que provocaron la tr4gedia.
Con estos resultados periciales quedó desplazada una de las primeras hipótesis que circuló tras el hallazgo, relacionada con una posible intoxicación por alimentos u hongos. Los estudios posteriores establecieron como causa la inhalación de gases producidos mientras el generador permanecía encendido en un lugar sin ventilación adecuada.
Después de concluir las diligencias correspondientes, los cu3rpos de Donaldo, Margarito, Martín, Ramón y Raymundo emprendieron su último regreso hacia San Andrés El Alto.
La llegada de los cinco jóvenes transformó las calles de la comunidad en un escenario de duelo colectivo. Familiares, amigos y vecinos acompañaron los féretros entre flores, rezos y música de banda, recordando a cinco muchachos que habían salido de su pueblo buscando trabajar y ayudar económicamente a sus familias.
Habitantes de San Andrés El Alto también agradecieron el respaldo recibido de las comunidades de la región de Cajonos durante las horas posteriores a la tr4gedia.
Los cinco jóvenes fueron acompañados por una multitud durante los actos de despedida. La comunidad se unió alrededor de las familias de Donaldo Padilla García, Margarito López Gómez, Martín Alejandro García López, Ramón Pérez Padilla y Raymundo Gómez Luis, convirtiendo su despedida en una muestra colectiva de solidaridad.
La historia causó especial conmoción porque los cinco habían salido juntos de San Andrés El Alto con un mismo propósito: trabajar. Eran jóvenes de entre 18 y 25 años que estaban próximos a regresar a sus hogares después de cumplir con las labores para las que habían sido contratados.
San Andrés El Alto no despidió únicamente a cinco trabajadores. Despidió a cinco jóvenes de su propia comunidad, cinco amigos y cinco integrantes de familias que esperaban volver a recibirlos en casa.
Los nombres de Donaldo, Margarito, Martín, Ramón y Raymundo quedaron desde entonces unidos a una tr4gedia que enlutó a toda la comunidad y que también deja una importante advertencia sobre el enorme peligro de utilizar generadores de combustible dentro de habitaciones o espacios cerrados sin ventilación.
