
Colombia – Una madre y su pequeña hija, oriundas de Conejo, corregimiento de Fonseca, La Guajira, son las víctimas de un estremecedor caso que actualmente está en manos de la Fiscalía y que comenzó a esclarecerse después de que ambas fueran encontradas sin v1da dentro de un vehículo en la vía Bogotá–Villavicencio.
Las víctimas fueron identificadas como Keila Fernández Ortiz y su hija Luciana Fernández, de 10 años.
El vehículo era conducido por un hombre de 44 años identificado en reportes regionales como Dionys David Fonseca Turizo, quien fue detenido y quedó a disposición de la Fiscalía General de la Nación.
El hallazgo se produjo durante la noche del 9 de septiembre de 2026, aproximadamente en el kilómetro 17+300 de la vía Bogotá–Villavicencio, jurisdicción de Chipaque, Cundinamarca.
Contrario a versiones iniciales que señalaban que se trató de una inspección realizada por el Ejército Nacional, información oficial divulgada posteriormente establece que personal de la concesión vial alertó sobre una situación sospechosa y la Policía acudió al lugar para verificar el automóvil.
Cuando los agentes inspeccionaron el vehículo encontraron a Keila Fernández Ortiz y Luciana Fernández sin signos vitales.
Las primeras investigaciones apuntan hacia Usme
El gobernador de Cundinamarca, Jorge Emilio Rey, informó que las primeras líneas investigativas indican que los hechos que terminaron con la v1da de la madre y su hija habrían ocurrido el 7 de septiembre, dos días antes del hallazgo.
El lugar que ahora concentra parte de las investigaciones es Usme, en el sur de Bogotá.
Las autoridades inspeccionan una vivienda donde presuntamente pudieron producirse los hechos, mientras investigadores buscan reconstruir cada movimiento realizado posteriormente.
Según la información revelada por el gobernador, después de lo ocurrido el conductor habría iniciado un recorrido hacia La Dorada, Caldas, para posteriormente regresar hacia el centro del país y tomar la vía hacia los Llanos Orientales.
Ese recorrido forma ahora parte de las evidencias que deberán ser analizadas para determinar qué ocurrió durante las aproximadamente 48 horas anteriores al hallazgo.
El hombre detenido había pertenecido al Ejército
Las autoridades identificaron al detenido como un hombre de 44 años, oriundo del departamento del Cesar, quien se desempeñaba como vigilante y anteriormente había sido soldado profesional.
Medios regionales han publicado su nombre completo como Dionys David Fonseca Turizo, aunque otras fuentes presentan variaciones en la escritura de sus dos primeros nombres.
El detenido era pareja sentimental de Keila Fernández Ortiz.
Respecto a su relación con Luciana, algunas publicaciones lo presentan como padre de la pequeña, mientras otras señalan que los investigadores estudian si realmente era su padrastro. Por esa razón, el parentesco exacto deberá quedar establecido dentro del proceso.
Un juez ya legalizó la captura
El caso experimentó un avance judicial durante las últimas horas.
La Fiscalía Seccional de Cundinamarca asumió la investigación y consiguió que un juez legalizara la captura del hombre encontrado conduciendo el vehículo.
El siguiente paso será avanzar con la imputación correspondiente y definir la medida de aseguramiento mientras continúa la recopilación de evidencias.
Las autoridades investigan el caso como un presunto doble h0micidio y deberán establecer el móvil, reconstruir los acontecimientos y determinar judicialmente las responsabilidades correspondientes.
La captura del hombre no equivale a una condena y mantiene su derecho a la presunción de inocencia mientras no exista una sentencia definitiva.
Conejo y Fonseca lloran a Keila y Luciana
Mientras la investigación continúa en el centro del país, la noticia ha provocado consternación a cientos de kilómetros de distancia.
Keila Fernández Ortiz y Luciana Fernández eran oriundas del corregimiento de Conejo, zona rural perteneciente al municipio de Fonseca, La Guajira.
Familiares, allegados y miembros de esa comunidad esperan ahora respuestas que permitan conocer completamente qué ocurrió con la madre y su pequeña hija y cuáles fueron las circunstancias que terminaron separándolas para siempre de sus seres queridos.
La investigación continúa y será la Fiscalía la encargada de establecer, mediante evidencias y procedimientos forenses, la secuencia definitiva de los acontecimientos.
Por ahora, detrás de un caso que ha generado conmoción en diferentes regiones de Colombia quedan dos nombres que sus familiares y su comunidad recuerdan con profundo dolor:
Keila Fernández Ortiz y su pequeña hija, Luciana Fernández.

