
Tierra Blanca, Veracruz – Vestidos de blanco y unidos en medio de un profundo dolor, familiares, amigos y habitantes de San Nicolás, comunidad conocida como La Burrera, se reunieron para despedir a cinco integrantes de una misma familia que f4llecieron después de un devastador acc1dente ocurrido en Tres Valles.
Las víctimas fueron identificadas como Patricia Delfín Guzmán, Monserrat Lagunes Delfín, Kamila Lagunes Magaña, Hanna Lagunes Magaña y Regina Lagunes Valerio.
Tres de ellas eran menores.
La familia viajaba durante la noche del lunes 11 de mayo de 2026 por el tramo carretero que comunica Rancho La Luz con Los Naranjos, en el municipio de Tres Valles, cuando el automóvil en el que se desplazaban impactó por alcance contra una unidad utilizada para transportar caña.
En el siniestro estuvieron involucrados varios vehículos y, después del impacto, el automóvil donde viajaba la familia comenzó a incend1arse.
Rey Reyes Lagunes Delfín, padre de las menores y único sobreviviente reportado del automóvil, consiguió salir, pero sufrió quem4duras de tercer grado en aproximadamente el 60 % de su cuerpo y tuvo que ser hospitalizado en condición delicada.
Para las cinco mujeres que viajaban con él no hubo oportunidad de regresar a casa.
Una abuela, una madre y tres menores
Patricia Delfín Guzmán era la abuela de la familia.
Monserrat Lagunes Delfín era madre y había cursado estudios de Ingeniería Petrolera en el Instituto Tecnológico Superior de Coatzacoalcos (ITESCO).
Entre las menores estaba Kamila Lagunes Magaña, estudiante del COBAEV Plantel 60 de Tres Valles, cuya comunidad educativa publicó mensajes de despedida después de conocerse la noticia.
Junto a ella estaban Hanna Lagunes Magaña y Regina Lagunes Valerio, ambas vinculadas en reportes locales con la escuela primaria Ignacio Zaragoza.
Cinco integrantes de una familia quedaron unidas por una misma tr4gedia.
La Burrera cambió la fiesta por oración
La noticia golpeó especialmente a La Burrera.
La comunidad tenía previstas sus tradicionales celebraciones en honor a San Isidro Labrador para el 15 de mayo, pero después de conocerse lo sucedido los organizadores decidieron suspender las fiestas patronales.
No habría música ni celebración.
El pueblo decidió convertir aquellos días en jornadas de acompañamiento, silencio y oración por las cinco víctimas y por la recuperación de Rey Reyes Lagunes Delfín.
Familiares y vecinos recibieron los restos y comenzaron las honras en sus respectivos hogares.
Posteriormente, la comunidad se reunió para una misa de cuerpo presente, en la que numerosos asistentes acudieron vestidos de blanco para acompañar a una familia que enfrentaba cinco despedidas al mismo tiempo.
Cinco nombres recordados por toda una comunidad
Las muestras de solidaridad se extendieron también a las escuelas y organizaciones donde eran conocidas.
Compañeros, maestros, vecinos y amigos publicaron mensajes recordando especialmente a las tres menores, mientras habitantes de Tierra Blanca expresaban solidaridad con las familias Delfín Guzmán, Lagunes Magaña y Lagunes Valerio.
Los servicios funerarios fueron programados en diferentes momentos entre el miércoles 13 y el jueves 14 de mayo, con sepulturas en el Panteón Santa Lucía, en Tierra Blanca.
Mientras una comunidad acompañaba a sus seres queridos hacia su última despedida, las autoridades continuaban las investigaciones para establecer con precisión cómo ocurrió el acc1dente y determinar las responsabilidades correspondientes.
Las primeras versiones señalan que el automóvil impactó por alcance contra una carreta o unidad cargada de caña. Algunos testimonios mencionaron problemas de visibilidad y falta de señalización, pero esos elementos deben distinguirse de las conclusiones oficiales de los peritajes.
Para La Burrera, sin embargo, aquellos días quedaron marcados por cinco nombres:
Patricia Delfín Guzmán.
Monserrat Lagunes Delfín.
Kamila Lagunes Magaña.
Hanna Lagunes Magaña.
Regina Lagunes Valerio.
Una abuela, una madre y tres menores de una misma familia que fueron despedidas entre flores, oraciones y una comunidad vestida de blanco.
La fiesta que debía reunir al pueblo fue suspendida. En su lugar, La Burrera se reunió para acompañar a una familia y recordar a cinco de las suyas.



