
Una creciente preocupación se ha instalado entre quienes laboran en un emblemático edificio del centro de la capital, tras la aparición de nuevas señales de deterioro en su estructura. Lo que alguna vez fue una sede funcional del sistema judicial, hoy amenaza con convertirse en un riesgo inminente para cientos de empleados.
Recientemente, se detectó una grieta adicional en el inmueble, lo que ha encendido las alarmas entre las autoridades judiciales.
La gravedad del daño llevó a una magistrada a emitir una advertencia contundente sobre el inminente peligro que enfrentan quienes todavía trabajan en esas instalaciones. Según sus palabras, la espera podría tener consecuencias irreparables.
El llamado a la acción no es nuevo, pero sí más urgente que nunca. La funcionaria judicial dejó claro que no se trata de un simple deterioro, sino de un escenario con potencial para convertirse en una catástrofe estructural. Subrayó que la prioridad debe ser el traslado inmediato del personal antes de que el daño se traduzca en desgracia.
Con más de 300 personas expuestas diariamente al riesgo, la exigencia es clara: que el Poder Judicial, la Procuraduría y el Gobierno actúen de forma inmediata. El tiempo, como lo advirtió la magistrada, se está agotando rápidamente.
