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Trompetista de Rubby Pérez : “Busquen de Dios mientras puedan”

10 de abril de 2025
Rubby Pérez

Santo Domingo, República Dominicana.- “Búsquenlo mientras pueda ser hallado, porque Él sí salva”, con voz temblorosa y ojos llenos de recuerdos, así comenzó su testimonio el trompetista de la orquesta de Rubby Pérez, conocido entre sus compañeros como el Varón, uno de los sobrevivientes de la noche más oscura vivida en el emblemático centro nocturno Jet Set.

El varón, como él me decía… y yo a él”, expresó, recordando con profunda emoción a quien consideraba más que un jefe, “un hermano del alma”.

Aquella noche, marcada por el trágico colapso del techo del local, este músico vivió segundos que definieron su existencia. “Fue algo rápido, sorprendente… todo se tornó oscuro, dentro de sangre, gritos, desesperación”, narró, tratando de contener las lágrimas.

Según relató, estuvo a punto de perder el conocimiento cuando, en medio del caos, un compañero logró sacarlo por la puerta trasera del escenario.

“Ya no aguantaba más… había perdido mucha sangre”, confesó. Fue esa acción y, según sus propias palabras, “la gracia de Dios”, lo que le permitió salir con vida. A medida que se aproximaba al punto de evacuación, ya apenas podía mantenerse en pie.

Sin importar el dolor físico, su alma insiste en compartir un mensaje que lleva clavado en el pecho desde aquella noche: “Busquen de Dios mientras pueda ser hallado… Él es real y tuvo misericordia de mí. No esperen una tragedia para creer”.

Ese llamado no es solo suyo, asegura que era también la fe viva de Rubby, a quien define como un hombre de principios, “de esos que oraban antes de cada show, aunque nadie lo viera”.

El trompetista, cuyo nombre no fue precisado durante la entrevista, confirmó que formaba parte del grupo musical desde hace varios años y que aquella noche era un día de trabajo más… hasta que todo cambió en segundos. Ahora, convaleciente, asegura que su vida tiene un nuevo rumbo: servir a Dios y dar testimonio de lo que vivió.

Desde hoy, su mensaje resuena entre los escombros y los corazones rotos: “Él me salvó, y no fue por suerte. Fue por propósito. No ignoren esa voz que llama. Búsquenlo ahora”.