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Rosvely Pérez

13 de junio de 2025
Rosvely Pérez

Rosvely Pérez, una de las personas que logró salir con vida de lo ocurrido en el centro nocturno Jet Set, comparte su experiencia marcada por dolor, angustia y consecuencias persistentes en su salud física y emocional. Lo que para ella era un lugar habitual de recreación, hoy representa uno de los episodios más difíciles que ha enfrentado.

Acostumbrada a visitar la discoteca para disfrutar de momentos agradables, Rosvely recuerda con tristeza cómo esa noche se transformó en una experiencia que dejó marcas profundas. “Uno iba al Jet Set y uno se sentía seguro. Como hoy en día la seguridad no es mucha, uno se sentía seguro porque en realidad era un lugar que uno suponía que era seguro”, expresó.

La noche del derrumbe, Rosvely estaba acompañada de su hija y dos amigas, cerca de la pista de baile, mientras se presentaba el artista Rubby Pérez. Recuerda que el hecho se desencadenó cuando cayó un fragmento de concreto cerca de su mesa, lo que llamó su atención. “Al lado de mi mesa fue que cayó el primer pedazo de concreto y había cuatro personas. Ellos se pararon por el pedazo de concreto que cayó y yo me paro de grabar a Rubby Pérez y me pongo a mirar para el techo; ahí es que cae la lona azul que sale en los vídeos e inmediatamente se desprendió eso, fue todo en fracción de segundos”, relató.

En ese momento, su único pensamiento fue proteger a su hija, arrojándose sobre ella. No logró alejarse a tiempo, pero ese acto fue clave para sobrevivir. “Yo puedo describir eso como el peor momento de mi vida porque es que yo sentí que la muerte venía, era una muerte inminente”, confesó. Agradece que su hija y sus amigas también lograron salir con vida, y define lo ocurrido como una “Diocidencia”.

Rosvely es médica anestesióloga y madre de dos hijos. Al ser hospitalizada, temió perder su brazo derecho, esencial para su trabajo. Aunque no fue necesario amputarlo, sufrió fractura por aplastamiento, daño en nervios y una fractura completa del antebrazo, tibia, cúbito y radio. También fue diagnosticada con síndrome compartimental y una grave inflamación por compresión. Estas lesiones la han mantenido sin trabajar durante dos meses, en espera de una recuperación total.

“Uno vive del pluriempleo y después de ahí yo no he podido ejercer aparte del nivel privado. Me he visto restringida y yo soy una persona muy activa”, explicó con frustración, indicando también que presenta otras lesiones en cabeza y piernas.

En el aspecto emocional, la experiencia ha sido igual de dura. Actualmente recibe terapia psicológica y usa tratamiento antidepresivo. “Estoy bajo terapia psicológica y también usando medicamentos antidepresivos porque caí en una depresión fuerte, porque al lado mío todo lo que había eran personas que ya no viven. No éramos amigos, pero estábamos compartiendo uno al lado del otro y yo soy médico y ni siquiera pude ayudarlos. Fallecieron todos”, expresó con tristeza.

Aún no ha podido volver a su vida habitual. Evita espacios cerrados y sufre insomnio por el temor de que se repita una situación similar. Finalmente, exige respuestas y justicia por lo sucedido, señalando la supuesta “negligencia” del propietario del establecimiento, Antonio Espaillat. “Quiero que se haga justicia porque eso afectó todo de las personas, a nivel psicológico, a nivel físico, o sea, afectó todo. La estabilidad familiar la alteró”, afirmó.