
Una tragedia irreparable sacudió a la familia de un oficial del Ejército cuando cuatro de sus seres queridos, entre ellos sus dos hijos, perdieron la vida en el derrumbe del local Jet Set.
Al llegar al lugar del accidente, el mayor Robert Rodríguez Hernández se enfrentó a una escena desgarradora: uno de sus hijos ya no estaba entre los vivos, mientras que el otro, aunque consciente, no pudo avanzar por el bloqueo causado por la multitud.
El impacto de esta pérdida es inmenso y sus heridas emocionales, profundas. La imposibilidad de recuperar a sus hijos lo ha llevado a aferrarse a los recuerdos compartidos con ellos.
Más allá del dolor, ha decidido emprender acciones legales contra quienes considera responsables por la falta de supervisión y medidas de seguridad que habrían evitado el desastre.
Además de la pérdida, la familia aún atraviesa momentos críticos: la nuera del mayor Rodríguez Hernández permanece hospitalizada, motivo por el cual él ha pedido oraciones y apoyo para su pronta recuperación.
El 8 de abril, junto a otras familias afectadas, participó en un acto conmemorativo en el mismo lugar del colapso, donde se rindió homenaje a las víctimas de esa noche fatídica.
El incidente ocurrido el 7 de abril durante una fiesta terminó con 233 fallecidos y más de 200 heridos, dejando una profunda huella en la sociedad dominicana.
La magnitud del suceso marcó a miles de personas y dejó a familias como la de Robert Rodríguez Hernández enfrentando una dura realidad y la lucha por justicia.
