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Mónica Andrea Martinich Cohn

5 de septiembre de 2026

Samborondón, Ecuador.– La mu3rte de Mónica Andrea Martinich Cohn, una corredora de 38 años y madre de dos hijos, ha provocado profunda conmoción y abrió una discusión sobre la seguridad de los deportistas que utilizan las principales vías de Samborondón para realizar sus entrenamientos.

La tr4gedia ocurrió durante la madrugada del viernes 4 de septiembre de 2026, aproximadamente a las 4:32, en el kilómetro 3 de la vía E40, sector La Puntilla, en sentido hacia La Aurora. Mónica realizaba una sesión de entrenamiento acompañada por otros corredores y por una camioneta utilizada como vehículo de resguardo.

Según la reconstrucción preliminar, otra camioneta se aproximó por detrás mientras tocaba repetidamente la bocina. El vehículo que protegía al grupo se abrió para permitirle el paso, pero el otro conductor realizó una maniobra por el costado derecho y terminó impactando a Mónica. Los demás corredores consiguieron apartarse y resultaron ilesos.

Después del impacto, el conductor involucrado no permaneció en el lugar. La Comisión de Tránsito del Ecuador (CTE) registró inicialmente el caso como un atropello con una persona f4llecida y abandono tanto del conductor como del vehículo involucrado. En ese primer reporte, la identidad del responsable y las características definitivas del automotor todavía eran desconocidas.

Mónica perdió la v1da en el lugar.

La deportista tenía una estrecha relación con el running. Había participado en medias maratones de Guayaquil y Miami y se encontraba preparando uno de los mayores retos de su trayectoria deportiva: correr por primera vez los 42 kilómetros de la Maratón de Chicago, en Estados Unidos.

Apenas dos días antes de la tr4gedia había participado en un video del equipo WeRunGye, donde habló de la importancia que correr había adquirido en su vida y de la felicidad que encontraba practicando ese deporte. Tras conocerse su f4llecimiento, aquellas imágenes comenzaron a circular nuevamente como parte de los mensajes publicados en su memoria.

Mónica también era madre de dos hijos. Sus nombres y edades no han sido divulgados de manera consistente por fuentes fiables, por lo que corresponde preservar su identidad.

El caso también abrió un debate entre corredores de Samborondón. Algunos cuestionamientos en redes sociales se han centrado en los riesgos de entrenar en una avenida de circulación vehicular, mientras integrantes de la comunidad deportiva han pedido espacios adecuados y seguros para correr.

Sin embargo, un elemento resulta particularmente importante: el grupo no estaba entrenando sin medidas de protección. Los corredores contaban con una camioneta de resguardo y realizaban el recorrido durante la madrugada, cuando el flujo vehicular era reducido. Los registros disponibles muestran además que el vehículo involucrado realizó el adelantamiento por la derecha antes del impacto.

Por ello, no existe fundamento para responsabilizar automáticamente a Mónica por encontrarse entrenando en ese punto. Establecer las responsabilidades corresponde a las autoridades mediante la investigación del siniestro.

La pérdida de Mónica Andrea Martinich Cohn ha llevado a corredores locales a reclamar mejores condiciones para practicar deporte en Samborondón y a pedir mayor respeto hacia ciclistas, peatones y atletas que comparten determinados espacios con los vehículos.

Mientras continúa la investigación para determinar quién conducía el vehículo que la impactó, familiares, amigos y miembros de la comunidad deportiva recuerdan a Mónica no solamente por la manera en que perdió la v1da, sino por aquello que estaba intentando alcanzar: completar su primera Maratón de Chicago y continuar practicando el deporte que había convertido en una de sus grandes pasiones.