Saltar al contenido

Melissa Yismel Tejada Sosa y Gustavo Noel Suero Mella

18 de abril de 2025
Melissa Yismel Tejada Sosa y Gustavo Noel Suero Mella

Frente al cierre silencioso del Jet Set, aún arden velones y se acumulan flores que evocan una noche imborrable: el 8 de abril. Hoy, nuevas voces alzaron el reclamo por respuestas y justicia, con el depósito de dos querellas más ante el Ministerio Público.

Los padres de Melissa Yismel Tejada Sosa, de 26 años, y Gustavo Noel Suero Mella, de 37, han decidido dar un paso firme para exigir responsabilidades por el colapso del techo que acabó con las vidas de sus hijos.

Los documentos fueron presentados por el abogado Félix Humberto Portes, y dirigidos tanto a la Dirección de Persecución como a la Fiscalía del Distrito Nacional.

En ellos se señala directamente a los propietarios del establecimiento, Antonio Espaillat López y Ana Grecia López, así como al Estado dominicano y al Ayuntamiento del Distrito Nacional, por los daños irreparables que derivaron de lo que se presume fue una negligencia estructural.

Melissa Yismel había egresado de medicina del INTEC y se preparaba para especializarse en estética y nutrición. Su labor en la Clínica Sanitas le había ganado respeto y cariño entre colegas y pacientes. Su pérdida dejó una huella profunda entre quienes admiraban su vocación y dulzura. Gustavo Noel, por otro lado, era piloto, padre de tres hijos y esposo.

Viajó desde el extranjero para asistir a una boda, sin imaginar que ese viaje marcaría el último capítulo de su historia. Su familia lo recuerda como un hombre solidario, alegre y profundamente responsable.

Estas acciones legales se suman a las ya emprendidas por los familiares de Virgilio Rafael Aponte Cruz y Rauny Cedano, también fallecidos aquella noche. En todas las querellas se plantea la misma preocupación: la ausencia de controles, la falta de supervisión y una presunta indiferencia frente al estado del recinto.

Mientras avanza la investigación, la Procuraduría General recibe más documentación y evalúa posibles imputaciones. Afuera, las ofrendas en memoria de las víctimas continúan creciendo, junto al clamor de un país que no quiere seguir perdiendo vidas por el descuido de quienes debieron protegerlas.