
Después de más de dos años en la incertidumbre, la familia de Reibi Romero Díaz finalmente recibió una respuesta desgarradora: los restos encontrados en San Pedro de Macorís corresponden a este joven desaparecido desde julio de 2022.
Reibi, quien salió de Las Matas de Farfán rumbo a Hato Mayor para su trabajo transportando frutas, desapareció sin dejar rastro, sumiendo a sus seres queridos en una espera angustiosa.
El hallazgo tuvo lugar en un área de matorrales del sector El Bronce, donde las autoridades y la Asociación Dominicana de Familiares de Desaparecidos confirmaron su identidad tras los análisis forenses.
La familia, que durante años vivió en la zozobra, enfrentó el duro golpe de la verdad. Según narró Martínez Brito en el programa Esto No Es Radio, los últimos momentos conocidos de Reibi involucran una parada en casa de un amigo, con quien compartió bebidas hasta altas horas de la madrugada. Cámaras de seguridad mostraron que el camión de Reibi salió de la casa, pero sin que él se viera dentro, y posteriormente fue visto recogiendo a una persona no identificada en Los Minas.
Un intercambio de mensajes entre Reibi y la esposa de ese amigo sugiere comunicación en esas horas finales, pero el contenido completo permanece desconocido.
Luego de eso, su paradero se volvió un misterio absoluto. El camión desapareció y no hubo noticias hasta enero de 2025, cuando se encontraron restos óseos que, tristemente, confirmaron el peor desenlace.
El impacto en la familia ha sido devastador. La madre, con una intuición que la llevó a reconocer los restos, ha solicitado desde el primer momento una investigación profunda, aunque hasta ahora no se han tomado medidas contundentes para esclarecer el caso.
Aun más doloroso fue para el padre de Reibi, quien falleció seis meses antes, vencido por la tristeza de no saber qué había pasado con su hijo. En la comunidad, Reibi era muy querido y recordado como una persona buena y trabajadora, lo que añade un matiz de pesar colectivo a esta historia.

