
Bogotá, Colombia.— El caso de María Hernández Morales, una mujer de 36 años y madre de tres hijos, continúa causando indignación en Colombia después de que fuera hallada sin v1d4 dentro de una celda de la cárcel La Modelo de Bogotá durante una jornada de visitas el pasado sábado 22 de agosto de 2026.
Las informaciones más recientes permiten precisar que María nació en San Zenón, Magdalena, aunque desde pequeña residía en Talaigua Nuevo, Bolívar, localidad donde vivía junto a sus hijos y donde su familia es conocida.
María viajó hasta Bogotá para visitar a William Rafael Martínez Alvarino, de 46 años, interno recluido en La Modelo y con quien mantenía una relación sentimental.
Los registros conocidos sobre el ingreso al establecimiento penitenciario indican que María entró aproximadamente a las 9:28 de la mañana. Su encuentro con Martínez Alvarino se desarrolló en el pabellón 13.
Poco más de tres horas después, alrededor de las 12:30 del mediodía, María fue encontrada sin signos vitales dentro de una celda.
De acuerdo con el reporte preliminar conocido por las autoridades, el propio William Rafael Martínez Alvarino manifestó posteriormente ante funcionarios del Instituto Nacional Penitenciario y Carcelario (INPEC) que sería responsable de lo ocurrido.
Las primeras informaciones señalaron un posible 3str4ngul4m13nt0. Sin embargo, la Fiscalía General de la Nación esperaba los resultados médico-legales correspondientes para establecer formalmente la causa de la mu3rt3 y determinar la imputación definitiva.
El caso resulta todavía más preocupante debido a los antecedentes judiciales del interno.
William Rafael Martínez Alvarino cumple una condena de 21 años y cuatro meses de prisión por tentativa de f3m1n1c1d10 relacionada con un 4t4qu3 contra una expareja.
La mujer afectada en aquel caso fue identificada como Yulanis Mendoza Mancera, con quien Martínez había mantenido una relación sentimental y quien es madre de tres de sus hijos. El proceso terminó con la condena que actualmente cumple en prisión.
Tras el hallazgo de María, el interno fue aislado por personal penitenciario y quedó a disposición de las autoridades mientras avanzan las actuaciones relacionadas con este nuevo caso.
La investigación también ha colocado bajo escrutinio los protocolos de seguridad utilizados durante las visitas en las cárceles colombianas.
Información conocida posteriormente señala que el INPEC no realiza automáticamente una valoración individual previa del riesgo para cada visitante cuando la persona recluida tiene antecedentes relacionados con violencia de género. Una visita puede restringirse cuando existe, por ejemplo, una orden judicial o una medida de protección vigente.
También trascendió que dentro de las áreas destinadas a estas visitas no existían botones de pánico que permitieran solicitar inmediatamente ayuda ante una situación de peligro. El procedimiento establecido contempla que una persona que se sienta amenazada busque directamente a un funcionario penitenciario.
Estas circunstancias han abierto interrogantes sobre si existieron mecanismos suficientes para proteger a María durante el encuentro.
El Ministerio de Justicia rechazó lo sucedido y ordenó revisar los protocolos relacionados con las visitas íntimas y familiares dentro de los establecimientos penitenciarios.
Mientras avanzan las investigaciones en Bogotá, el dolor se trasladó hasta Talaigua Nuevo.
La Institución Educativa de Talaigua Nuevo (IETAN) expresó públicamente sus condolencias y acompañamiento a los tres hijos de María, quienes pertenecen a esa comunidad educativa.
El caso permanece bajo investigación y será la Fiscalía la encargada de establecer jurídicamente las responsabilidades correspondientes. Aunque William Rafael Martínez Alvarino manifestó inicialmente su responsabilidad ante funcionarios penitenciarios, cualquier nueva imputación y eventual condena deberán definirse mediante el proceso judicial.
Por ahora, los nombres públicamente vinculados y confirmados en el caso son María Hernández Morales, William Rafael Martínez Alvarino y Yulanis Mendoza Mancera, esta última relacionada exclusivamente con el proceso anterior por el cual Martínez ya se encuentra condenado.
La mu3rt3 de María Hernández Morales no solo dejó a tres hijos sin su madre, sino que abrió un debate nacional sobre las medidas de protección disponibles para las mujeres que ingresan como visitantes a centros penitenciarios y sobre los controles aplicados cuando los internos tienen antecedentes de violencia contra sus parejas.


