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Magalis Taveras, tía y madrina de Luisa María Taveras Santana

8 de junio de 2025
Magalis Taveras

Santo Domingo.- Este domingo, familiares, allegados y ciudadanos solidarios se reunieron en la avenida Independencia para participar en una misa conmemorativa en honor a las 236 personas que dejaron de vivir tras el colapso del techo de la discoteca Jet Set. La ceremonia fue presidida por el padre Rogelio Cruz y se llevó a cabo al aire libre, en el mismo lugar donde ocurrió el hecho.

La actividad convocó no solo a quienes perdieron a sus seres queridos, sino también a sobrevivientes y a miembros de la comunidad, quienes se sumaron para rendir homenaje a quienes ya no están. En un ambiente de oraciones, lágrimas y recuerdos imborrables, la misa se convirtió en un espacio de encuentro, memoria y petición de justicia.

Magalis Taveras, tía y madrina de Luisa María Taveras Santana, una de las personas que dejaron de existir, compartió entre lágrimas el profundo dolor que vive desde entonces. “Qué te puedo decir, viviendo por lo de mi sobrina; mi muñeca tan bella y tan buena, pero papá Dios la debe de tener en un buen lugar. Ella fue buena y dulce, y nada, mama, viviendo con ello, todo lo que nos queda vivir con esta tristeza”, expresó. “Todos los días la lloramos”, agregó, con la voz entrecortada y visiblemente afectada.

La misa no solo fue un acto de recuerdo, sino también una manifestación de clamor por respuestas. A dos meses del suceso, muchas familias aún no han recibido información clara por parte de las autoridades y siguen esperando que se identifiquen responsabilidades en torno al derrumbe. El deseo de justicia se hizo presente a lo largo de toda la jornada.

Luisa María Taveras Santana tenía 32 años al momento del hecho y dejó a tres hijos en la orfandad. Su historia refleja el impacto que este suceso ha tenido en muchas familias, que ahora enfrentan la ausencia repentina de madres, padres, hermanos e hijos, con secuelas tanto emocionales como físicas.

La decisión de realizar la misa en el mismo punto donde ocurrió el colapso fue intencional. De acuerdo con los organizadores, el objetivo era mantener viva la memoria de las víctimas, así como promover un mensaje de unidad social y reflexión. Bajo el liderazgo del padre Rogelio Cruz, la ceremonia adquirió un carácter profundamente simbólico, marcando un llamado colectivo a no olvidar lo sucedido y a seguir insistiendo por respuestas y medidas responsables.