
En Brasil, un desgarrador incidente ha sacudido a la ciudad de Imperatriz, en Maranhão, tras la muerte de Luís Fernando Rocha Silva, un niño de siete años, quien falleció el 17 de abril luego de consumir un huevo de Pascua envenenado que le fue enviado como regalo.
El chocolate, que venía acompañado de una dedicatoria para su madre, Mirian Lira, desató una grave emergencia médica, que culminó con el deceso del menor tras ser trasladado al hospital.
El pequeño, al igual que su madre y su hermana mayor, Evelyn Fernanda Rocha Silva, de 13 años, ingirió el mismo dulce, lo que los llevó a ser hospitalizados en estado crítico.
Mientras Luís Fernando no sobrevivió, su madre y hermana continúan bajo atención médica en situación delicada. La investigación apunta a que el huevo de Pascua había sido adulterado intencionalmente, y la principal sospechosa ha sido identificada como Jordélia Pereira Barbosa, quien fue detenida en un autobús en Santa Inês.
La motivación detrás del acto, según los investigadores, se relaciona con celos hacia Mirian Lira, con quien Jordélia tuvo una relación sentimental en el pasado.
Las cámaras de seguridad revelaron imágenes cruciales de la sospechosa, quien se presentó en una tienda de Imperatriz con una peluca para comprar el chocolate envenenado, el cual fue entregado posteriormente a la familia. El día que recibieron el paquete, la familia comenzó a sufrir síntomas graves de intoxicación.
Las autoridades han recolectado muestras del chocolate y otros elementos, como pelucas y boletos de transporte, que apuntan a una planificación previa del crimen.
Jordélia enfrenta cargos por homicidio y tentativa de homicidio, mientras se realizan pruebas toxicológicas para determinar la sustancia exacta que causó la intoxicación. La policía de Imperatriz, junto con la División de Homicidios, sigue investigando para llevar a cabo una resolución definitiva de este caso, que ha causado una profunda conmoción en la sociedad brasileña.


