
El hallazgo del cuerpo sin vida de Lucía Gabriela Bravo López ha sacudido la comunidad de Ayacucho, Perú. La joven psicóloga y ex modelo, de 21 años, fue encontrada en el sector de Campanayocc, un área rural del distrito de Carmen Alto.
El disparo que acabó con su vida apunta a su expareja, Erasmo Aguilar Cordero, quien ya tenía antecedentes de violencia y una orden de alejamiento vigente por otros episodios de abuso.
Lucía desapareció el 12 de abril mientras se dirigía a su rutina en el gimnasio Power Gym, y la búsqueda por encontrarla culminó en una trágica revelación. Aguilar, quien no aceptaba el fin de la relación, la habría secuestrado, y su cadáver fue hallado horas después, envuelto en frazadas, lo que mostró la brutalidad con la que fue asesinada.
Este no fue un acto impulsivo. El 11 de abril, Aguilar intentó manipular a Lucía, enviándole flores y un pretexto para reunirse. Sin embargo, la madre de la joven, desconfiada, evitó el encuentro. El sospechoso, al fallar en su intento de manipulación, optó por la violencia al día siguiente, un acto que había sido anticipado por los antecedentes de abuso.
Aunque las autoridades ya habían tomado medidas contra Aguilar, dictando una orden de alejamiento tras un incidente de retención en agosto de 2024, y una nueva intervención policial evitó otro secuestro en noviembre de ese año, el sospechoso no fue detenido de manera definitiva.
Esta impunidad permitió que cometiera el crimen, desatando una indignación generalizada. La familia de Lucía ha ofrecido una recompensa para quienes puedan dar información sobre su paradero, mientras el país exige justicia.




