
Ahuachapán, El Salvador. La incertidumbre continúa rodeando el caso de Edimar Rosales, un joven militar salvadoreño de 23 años cuyo paradero permanece sin esclarecer después del inc1d3nt3 registrado el domingo 18 de octubre de 2026 en Croix-des-Bouquets, una localidad situada en las afueras de Puerto Príncipe, Haití.
Rosales es el primero de los cuatro integrantes del contingente salvadoreño cuya identidad ha trascendido públicamente. Su historia ha despertado preocupación en El Salvador, especialmente en Ahuachapán, donde sus familiares permanecen pendientes de cualquier información que permita conocer su situación.
De acuerdo con declaraciones ofrecidas por sus parientes a la cadena Univisión, el joven consiguió enviar mensajes de audio y video mientras se desarrollaba el inc1d3nt3 que afectó al vehículo militar en el que viajaba junto a sus compañeros.
Sus familiares explicaron que pudieron escuchar parte de lo ocurrido mediante esas comunicaciones. Desde aquel momento, la incertidumbre ha marcado sus días, debido a la falta de información definitiva sobre el paradero del joven.
Edimar Rosales ingresó a la Fuerza Armada de El Salvador aproximadamente cuatro años atrás, motivado por la posibilidad de encontrar mejores oportunidades. Antes de su desaparición, llevaba alrededor de siete meses destinado en Haití como parte de una misión internacional de seguridad.
El domingo 18 de octubre, los cuatro militares regresaban a su campamento cuando el vehículo blindado en el que se desplazaban fue alcanzado durante un at4qu3 en el sector de Santo, dentro de Croix-des-Bouquets.
La unidad sufrió daños y terminó incendiándose. Los ocupantes consiguieron abandonarla, pero posteriormente se perdió la comunicación con ellos.
Tras conocerse lo ocurrido, el presidente salvadoreño Nayib Bukele anunció el envío de personal especializado para participar en las operaciones de búsqueda.
Las autoridades salvadoreñas y los organismos internacionales desplegados en Haití han mantenido acciones dirigidas a esclarecer lo sucedido y localizar a los cuatro integrantes del contingente.
El caso adquirió una nueva dimensión el 25 de octubre, cuando la Fuerza de Supresión de Pandillas informó que había recibido r3st0s hum4n0s sin identificar, entregados por una organización humanitaria.
Sin embargo, el organismo aclaró que todavía no podía establecer si correspondían a los cuatro salvadoreños desaparecidos.
Por su parte, Nayib Bukele había rechazado que los elementos recuperados pertenecieran a los militares salvadoreños, al señalar diferencias en las características observadas.
Hasta la información pública consultada para esta actualización, no existe una identificación concluyente que permita relacionar esos hallazgos con Edimar Rosales o sus compañeros.
Mientras continúan las verificaciones, la familia del joven permanece en Ahuachapán esperando noticias. Familiares y vecinos han realizado oraciones por su regreso.
La identidad de los otros tres militares no había sido divulgada públicamente en las informaciones verificadas.
El caso de Edimar Rosales sigue siendo uno de los acontecimientos que generan mayor atención en El Salvador, mientras sus seres queridos esperan una respuesta que permita poner fin a la incertidumbre.

