
En una nueva tragedia que pudo haberse evitado, una mujer fue asesinada brutalmente en su propio hogar luego de haber advertido en repetidas ocasiones que temía por su vida.
A pesar de las múltiples denuncias formales que interpuso, no recibió la protección que necesitaba. Su agresor, con antecedentes violentos, irrumpió en su residencia durante la madrugada y terminó con su vida de manera despiadada.
La víctima, de 43 años, ya no tenía vínculos sentimentales con el hombre que la atacó, pero el acoso y las amenazas nunca cesaron. Su hija contó que su madre vivía aterrada, alertando a las autoridades cada vez que sentía que su integridad estaba en peligro.
Sin embargo, las denuncias no bastaron. Ni las agresiones pasadas, ni el historial violento del agresor fueron suficientes para movilizar una respuesta efectiva por parte del sistema de justicia.
Durante el ataque, uno de los hijos de la mujer intentó defenderla y terminó gravemente herido, siendo trasladado de urgencia al Hospital Traumatológico Dr. Darío Contreras. Mientras tanto, el agresor intentó huir, pero fue detenido por vecinos que, al verlo cubierto de sangre, decidieron intervenir y entregarlo a las autoridades. Fue gracias a la acción comunitaria que no logró escapar del crimen que había cometido.
El cuerpo de la mujer será llevado a San Francisco de Macorís para recibir sepultura, mientras sus familiares exigen justicia y claman por un cambio real en la manera en que las instituciones enfrentan la violencia de género.
Su hija fue clara y directa: “Ella denunció, hizo todo lo que se supone que debía hacer. Y aun así, la mataron”. El caso ha generado indignación en Santo Domingo Este y en todo el país, donde cada vez son más las voces que piden medidas concretas para evitar que estas historias sigan repitiéndose.
