
La Altagracia, República Dominicana.— Una historia de solidaridad comienza a conocerse semanas después de la explosión de una embarcación turística que regresaba de Isla Saona hacia Bayahíbe, emergencia que dejó más de 20 personas l3s10n4d4s. Entre los sobrevivientes estaba el puertorriqueño Efraín J. Mártir.
Efraín sufrió l3s10n3s importantes durante el siniestro. Posteriormente contó a su madre que, en medio de la confusión, una mujer que viajaba en otra embarcación se lanzó al agua y tuvo una participación fundamental en su rescate.
Durante varios días, Efraín desconoció quién era aquella persona. Incluso pensaba que podía tratarse de una enfermera italiana, pues en aquellos minutos de emergencia apenas hubo oportunidad de intercambiar información personal.
La mujer finalmente fue localizada e identificada como Natalia, una enfermera puertorriqueña que también se encontraba de vacaciones en República Dominicana. Al percatarse de la emergencia desde la embarcación donde viajaba con su familia, decidió entrar al agua para prestar asistencia.
La coincidencia fue todavía mayor: Natalia terminó ayudando precisamente a los dos puertorriqueños que, según el testimonio difundido, viajaban en la embarcación afectada, sin saber en aquel momento que compartían la misma nacionalidad.
Natalia no actuó sola. Su familia participó en las labores improvisadas de auxilio y su padre estuvo entre quienes colaboraron para poner a salvo a los jóvenes. Hasta ahora, las publicaciones disponibles no aportan de manera verificable el apellido de Natalia ni el nombre completo de su padre.
Los reportes oficiales sobre la emergencia indican que la embarcación llevaba aproximadamente 35 personas cuando se produjo la explosión cerca de Bayahíbe el 27 de julio. Inicialmente, la DAEH informó del traslado de 21 afectados, mientras balances posteriores elevaron a 23 el número de l3s10n4d0s.
La respuesta movilizó a la Dirección de Servicios de Atención a Emergencias Extrahospitalarias (DAEH), el Centro de Operaciones de Emergencias (COE), la Armada Dominicana, Defensa Civil, Bomberos de Bayahíbe, Policía Nacional y Politur. Entre los funcionarios que coordinaron operaciones estuvieron Juan Manuel Méndez, Joan Martínez, José Miguel Castillo, Erika Nieves y Edwin Olivares.
Una investigación posterior de la Armada de República Dominicana señaló como hipótesis preliminar que una chispa procedente de la batería pudo entrar en contacto con combustible y desencadenar el fuego. No obstante, la institución aclaró que las causas definitivas continuaban bajo investigación.
Los reportes posteriores también confirmaron la mu3rt3 de Abbie Lainton, una adolescente británica de 16 años que sufrió graves qu3m4dur4s durante el incidente y f4ll3c1ó tres días después. Sus hermanos, Carley y Bradley, también resultaron afectados.
Ahora, la historia de Efraín J. Mártir y Natalia aporta otra dimensión a aquella emergencia: durante unos minutos en los que predominaban el fuego, el agua y la incertidumbre, una enfermera que estaba de vacaciones decidió utilizar su preparación profesional para auxiliar a desconocidos.
Lo que Efraín recordaba inicialmente como la ayuda de una mujer cuya identidad desconocía terminó teniendo un inesperado vínculo con su propia tierra: Natalia era enfermera, era puertorriqueña y, junto a su familia, estuvo allí cuando dos compatriotas necesitaban ayuda para sobrevivir.



