
Santo Domingo Este, República Dominicana. — Nuevas declaraciones de un testigo aportan elementos que podrían resultar relevantes para esclarecer el at4que ocurrido en la residencia del merenguero Gilberto Julián Sarante Perdomo, “Julián Oro Duro”, donde perdió la v1da su esposa, Zeneida Socorro Castillo, de 60 años.
El testigo fue identificado como Roberto de la Cruz Castillo, residente de la zona y trabajador del colmado La Romería, ubicado en las proximidades de la vivienda de la pareja en Brisa Oriental VI, Santo Domingo Este.
De la Cruz Castillo asegura haber observado movimientos de dos hombres en una motocicleta durante las horas relacionadas con el caso y posteriormente haber entrado a la residencia junto a otras personas después de que Julián solicitara ayuda.
Según su testimonio, al ingresar encontró una escena que le causó una fuerte impresión.
El hombre relató haber observado manchas de s4ngre en diferentes puntos de la residencia, incluyendo paredes y el área de la cocina. La existencia de manchas y el desorden dentro de la vivienda también ha sido documentada por otros medios que estuvieron en el lugar mientras la Policía Científica realizaba sus levantamientos.
Sin embargo, uno de los detalles más llamativos aportados por Roberto de la Cruz Castillo corresponde a unas supuestas inscripciones encontradas dentro de la propiedad.
Según su relato, en una pared podía observarse escrita con pintura en aerosol la palabra “CURRÚ”, mientras que sobre un espejo aparecía el número “1600”.
Castillo sostuvo además que las dos inscripciones parecían haber sido realizadas utilizando pinturas de colores diferentes.
Hasta el momento, la Policía Nacional no ha informado públicamente qué significan “CURRÚ” y “1600” ni ha establecido que esas inscripciones fueran realizadas por los responsables del cr1men.
Por esa razón, cualquier interpretación sobre su significado o una posible relación con personas o grupos determinados sería prematura.
El testimonio de Castillo también aporta detalles sobre una motocicleta que presuntamente permaneció durante varias horas en las proximidades de la residencia.
Según su versión, observó llegar a dos hombres en una motocicleta CG negra con detalles rojos. Uno habría permanecido en una esquina mientras el otro se ubicó frente a la vivienda.
El testigo aseguró que no pudo observar el momento exacto en que los individuos habrían entrado a la propiedad.
Posteriormente, pasada la 1:00 de la madrugada, afirmó haber visto salir a dos hombres. De acuerdo con su descripción, uno llevaba casco y guantes, mientras que al otro logró verle el rostro.
Esos elementos corresponden por ahora al testimonio de Roberto de la Cruz Castillo y deberán ser contrastados con las grabaciones de seguridad y demás evidencias recopiladas por los investigadores.
La versión oficial divulgada por la Policía establece que Julián Oro Duro, de 58 años, regresó a su residencia alrededor de la 1:00 de la madrugada y declaró que fue sorprendido por dos individuos que lo agr3dieron físicamente y lo despojaron de dinero en efectivo, prendas y un teléfono celular.
El artista sufrió l3siones craneofaciales y una hemorragia intracraneal.
Su esposa, Zeneida Socorro Castillo, perdió la v1da a consecuencia de un tr4uma craneofacial y una h3rida corto-penetrante en la región lateral izquierda del cuello, conforme al diagnóstico médico-legal preliminar divulgado por las autoridades.
La Policía maneja preliminarmente que Zeneida habría sido at4cada antes de que su esposo regresara a la vivienda.
Agentes de la Policía Científica, investigadores de la Dirección Central de Investigación (DICRIM) y miembros de la División de Investigación de Delitos contra las Personas (Homicidios) han procesado la residencia y continúan trabajando conjuntamente con el Ministerio Público.
Como parte de esas diligencias también han sido revisadas cámaras de vigilancia de los alrededores y recopiladas evidencias que permitan reconstruir los movimientos registrados antes y después del at4que.
Las inscripciones “CURRÚ” y “1600” constituyen ahora un elemento mencionado públicamente por el testigo, pero será el análisis de los investigadores el que determine cuándo fueron realizadas, quién las hizo y si realmente guardan alguna relación con el cr1men.
Hasta esta actualización, las autoridades tampoco han revelado públicamente las identidades de los responsables.
El caso permanece abierto mientras las autoridades buscan esclarecer la mu3rte de Zeneida Socorro Castillo y el grave at4que contra Gilberto Julián Sarante Perdomo “Julián Oro Duro”, además de establecer el significado y procedencia de cada evidencia encontrada dentro de la residencia.


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