
Aquella madrugada del 8 de abril quedó grabada como un golpe devastador para decenas de familias dominicanas.
El derrumbe del techo en la discoteca Jet Set no solo dejó una escena de destrucción, sino que también apagó las vidas de 235 personas, entre ellas una figura muy querida por su comunidad: el comunicador que muchos conocían como “El Centinela de la Verdad”.
Quienes compartieron con él en Los Alcarrizos lo recuerdan por su voz firme, su risa contagiosa y su amor por la verdad.
Su nombre era Luis José Galán, un hombre nacido en Constanza el 13 de noviembre de 1977, cuya trayectoria lo llevó a convertirse en un referente del periodismo local. Tenía un hermano gemelo, José Luis Galán Batista, con quien compartía una conexión tan profunda que muchos no lograban distinguirlos a simple vista.
Luis José vivió con intensidad, enfrentando la pérdida de su madre a los 17 años, y entregándose luego por completo a su familia.
Dejó en vida a sus cuatro hijas: Mía Alejandra, Gía, Nidia Margarita y Yanna Elisa, quienes eran su mayor orgullo. Su corazón era tan grande que en 2002, cuando su hermano gemelo enfermó gravemente, él le donó un riñón sin pensarlo dos veces, poniendo su vida en riesgo para salvar la de su compañero inseparable.
Más allá de los micrófonos, también se desempeñaba como alguacil en la Suprema Corte de Justicia, y colaboraba con Promesecal junto a Adolfo Pérez, quien lo definió como una persona transparente y de carácter firme.
Con una fe inquebrantable, siempre repetía “La gloria es de Dios” y “Señor, en tus manos encomiendo mi espíritu”. Su legado no se limita a sus palabras, sino a la forma en que vivió: entregado, alegre y leal a los suyos. Luis José Galán no solo fue un comunicador, fue una luz en medio de su comunidad.
