
Un niño de apenas ocho años perdió la vida tras sufrir una brutal serie de agresiones mientras estaba bajo la custodia de su tía, una historia que estremeció a toda la provincia La Altagracia. La justicia dominicana actuó con firmeza este martes, imponiendo la pena máxima de 30 años de prisión contra la mujer responsable del crimen.
Los informes forenses revelaron que el pequeño había sido víctima de una violencia desmedida: presentaba 147 heridas en su cuerpo, pérdida de seis piezas dentales y lesiones internas severas.
Las causas médicas de su muerte fueron identificadas como shock hemorrágico, hipovolémico y séptico, según confirmó la doctora Pamela Dalle Grave en el acta oficial.
A pesar de la contundencia del fallo, Carmen Jiménez, la acusada, no mostró signos de arrepentimiento durante la audiencia. Permaneció casi impasible mientras escuchaba la sentencia y solo se arrodilló brevemente junto al banquillo.
Luego conversó con su abogado antes de ser escoltada por agentes, esposada, encadenada y con casco protector para evitar posibles agresiones por parte del público.
Durante la investigación, Jiménez confesó haber golpeado de forma reiterada a su sobrino, argumentando problemas de conducta como motivo.
Su pareja, González Valentín Rojas, también fue acusado por encubrimiento, enfrentando cargos por violaciones a leyes relacionadas con tortura, protección de menores y porte ilegal de armas. Ambos cumplirán sus condenas en los centros penitenciarios de Higüey y Anamuya, respectivamente.
El padre del niño, Santiago Jiménez, expresó su dolor al confesar que confiaba en su hermana para el cuidado del menor, a quien no veía desde noviembre del año anterior.
El proceso judicial estuvo a cargo de la fiscal Claudia Garrido y un equipo del Ministerio Público conformado por Silveria Poueriet R., Hendrich Ramírez, Aneurys Castillo, Alba Mota y Víctor Camacho. La acusación incluyó violaciones a varios artículos del Código Penal y leyes especiales como la 136-03 y la 631-16.
