
La elección del nuevo líder de la Iglesia Católica se concretó este jueves con la fumata blanca que emergió desde la Capilla Sixtina, confirmando el nombramiento de Robert Francis Prevost como el papa número 267, quien tomará el nombre de León XIV.
Esta decisión fue anunciada tras la intensa votación que reunió a 133 cardenales durante el segundo día del cónclave, un evento histórico que captó la atención de millones de fieles en todo el mundo.
La Plaza San Pedro se llenó una vez más de peregrinos, turistas y residentes locales, quienes aguardaron con expectación el anuncio oficial del “Habemus papam” desde el balcón de la basílica vaticana.
Tras dos fumatas negras en la mañana, el ambiente volvió a cobrar vida cuando los grupos regresaron portando banderas y termos, demostrando su fervor y esperanza ante el inicio de un nuevo pontificado.
Históricamente, la elección de papas en mayo ha sido un suceso poco común. Solo dos antecedentes se registran: Clemente VI en 1342, electo en solo dos días durante el cautiverio en Aviñón, y Pablo V en 1605, cuyo cónclave comenzó el 8 de mayo y culminó tras veintisiete votaciones, extendiendo su pontificado hasta 1621. Este nuevo capítulo se suma a esa selecta lista, marcando un momento especial para la Iglesia.
Los 1.400 millones de católicos esperan con entusiasmo el inicio del papado de León XIV, quien sucede a Jorge Bergoglio, conocido como Francisco.
La alegría de los fieles reunidos en Roma fue palpable, simbolizando un renovado compromiso con la fe y la esperanza que acompaña cada transición en el Vaticano.
