
La noche del 7 de abril en el Jet Set parecía ser una más de las tantas en las que Rubby Pérez hacía vibrar al público con su inconfundible voz y carisma en el escenario.
Sin embargo, quienes estuvieron cerca de él notaron detalles inquietantes, señales sutiles que ahora, con el dolor de lo ocurrido, cobran otro significado.
Fernando Soto, mánager del merenguero, compartió recientemente que desde los primeros minutos del show Rubby comenzó a comportarse de forma inusual.
Uno de los primeros indicios fue el consumo excesivo de agua. “En solo 40 minutos ya se había tomado la cantidad que normalmente bebe en dos horas”, relató Soto.
Esto, sumado a que se veía visiblemente más sudado de lo habitual, hizo que el equipo técnico se mantuviera en alerta.
Aunque el cantante no expresó malestar verbalmente, su lenguaje corporal y su necesidad constante de hidratarse comenzaron a generar preocupación entre quienes lo conocen bien.
Aun así, como era costumbre en él, siguió entregándose al público con toda la energía y profesionalismo que siempre lo caracterizó.
“Rubby era de esos artistas que no se detenía por nada. Amaba el escenario y su entrega era total”, dijo su mánager con la voz entrecortada.
Lamentablemente, el concierto terminó en tragedia, dejando una profunda huella en el mundo del merengue y en sus miles de seguidores.
Las señales estaban allí, aunque nadie imaginaba la magnitud de lo que vendría.
Hoy, sus más cercanos recuerdan esas últimas horas con una mezcla de dolor y admiración, reconociendo que, incluso en sus últimos momentos, Rubby Pérez dio todo por su público.
