
El impacto que dejó aquella noche en la discoteca Jet Set continúa vivo en quienes lograron sobrevivir.
Entre ellos, una joven de 18 años enfrenta el reto de recuperarse tras sufrir heridas graves durante el colapso. Aquel día, ella llegó acompañada de su tía, una amiga cercana y otras siete personas, pero solo dos lograron salir con vida, mientras la mayoría quedó atrapada en el desastre.
Las secuelas físicas se sienten a diario, especialmente por una lesión en la zona lumbar que le causa dolor constante. Sin embargo, su voluntad por sanar es clara, y recuerda con fuerza el momento en que los rescatistas le pidieron mover una mano, un gesto pequeño pero decisivo para continuar con su auxilio.
Este episodio fue captado en video y se ha difundido ampliamente, mostrando la esperanza que emergió en medio del caos.
Más allá del daño corporal, el aprendizaje más profundo que se lleva esta sobreviviente es la importancia de vivir el presente.
La experiencia le enseñó a no posponer decisiones ni sueños, sino a aprovechar el momento sin miedo ni espera, un consejo que brota de su propia lucha y reflexión tras lo vivido.
Mientras la investigación del caso sigue su curso, la voz de esta joven se une al clamor de muchas familias que exigen justicia y esclarecimiento.
El país entero aún siente las heridas de aquella tragedia que cambió tantas vidas en una sola noche, y la memoria de quienes no están permanece como un llamado constante a la responsabilidad y la verdad.
