
Con un carrito lleno de paquetes, un marcado acento del Cibao y sueños que trascienden fronteras, Carlos Antonio Cruz, más conocido como “Caramelo”, ha logrado dejar una huella imborrable tanto en las calles de Nueva York como en millones de hogares a través de la televisión.
Apenas con 18 años, cruzó desde Dajabón hacia Estados Unidos junto a su hermano menor, decidido a apoyar a su familia desde lejos. Su propósito siempre fue claro: trabajar duro, salir adelante y honrar el esfuerzo de su madre y abuelos.
Sin embargo, lo que comenzó como un empleo entregando paquetes para UPS terminó catapultándolo a la fama viral en redes sociales.
“Yo solo empecé siendo yo”, ha contado al recordar cómo su espontaneidad y naturalidad conquistaron a quienes lo grababan sin imaginar que se convertirían en tendencia.
Expresiones como “¡Qué película!”, “¡Fiera!” y “¡Manito!” se transformaron en su sello personal, conectando con un público que valora su autenticidad y su forma sencilla de comunicarse, tal como se habla en su barrio.
Aunque creció sin la presencia constante de su padre, para Carlos ese hombre siempre fue un héroe silencioso, una figura de apoyo en momentos importantes. En cambio, la relación con sus abuelos marcó su vida de manera profunda.
Confiesa haber sentido un vacío por no haberle expresado a su abuelo la admiración que sentía mientras vivía, y la partida de su abuela fue un golpe que lo afectó profundamente. Desde entonces, asegura que ella se le aparece como señal positiva cuando algo bueno está por llegar.
Esa buena fortuna se materializó cuando fue seleccionado para participar en “La casa de los famosos All-Stars” de Telemundo, un reality show que disparó su popularidad. Su enfrentamiento con Lupillo Rivera, donde mostró una actitud firme y honesta, lo consolidó como uno de los favoritos del público.
