
La tragedia vivida en el centro nocturno Jet Set dejó huellas profundas en la vida de Camilo Peña, uno de los sobrevivientes de aquel colapso que transformó una noche de alegría en angustia. Conmovido y aún en proceso de sanación, Camilo decidió compartir su experiencia, marcada por el dolor, la fe y la pérdida.
En medio de la incertidumbre, Camilo recordó cómo la emoción de asistir a un concierto de su artista favorito, Rubby Pérez, se tornó en desesperación cuando el plafón del local cayó repentinamente. “Todo estaba bien hasta que comenzó ‘Color de rosas’, ahí todo cambió”, relató.
Entre los escombros y el caos, una viga cayó sobre sus piernas, atrapándolo mientras sentía el pánico a su alrededor. Aunque el miedo lo invadió, algo en su interior lo hizo resistir. “Sentí que algo me movió y me protegió”, expresó con gratitud.
Las horas atrapado bajo los restos del local fueron eternas. Los gritos desgarradores de otros atrapados resonaban en el lugar, mientras él intentaba mantenerse consciente. Finalmente, el rescate llegó, y entre quienes acudieron estaba su cuñado, cuya presencia le dio fuerzas para seguir luchando.
Al ser liberado, Camilo experimentó una mezcla de alivio y dolor al saber que su mejor amigo, Felito Music, no había sobrevivido. “Murió a mi lado, como un hermano. Eso me rompe el alma”, confesó con la voz quebrada.
Aunque físicamente logró salir casi ileso, el impacto emocional sigue presente. Camilo reflexiona sobre lo ocurrido, reconociendo la solidaridad de quienes se arriesgaron para ayudar, y enfatiza la necesidad de mayor responsabilidad por parte de los propietarios de lugares públicos.
Además, cuestiona el trato otorgado a Antonio Espaillat, propietario del Jet Set, pues considera que el poder económico no debe impedir que se haga justicia. “El pueblo está atento. Que se cumpla la ley”, expresó con firmeza.
