
En un giro de emociones contrastantes, la Catedral Primada de América, escenario de la boda de Alexandra Grullón y Eduardo Estrella Cruz hace ocho meses, fue nuevamente el punto de encuentro de sus seres queridos, pero esta vez para rendir homenaje a los fallecidos en la tragedia ocurrida en la discoteca Jet Set. La ceremonia, celebrada en su memoria, unió a familiares y amigos en un acto de dolor y reflexión.
Alicia Ortega y su hija Dominique Hasbun estuvieron presentes en la misa, con rostros marcados por la tristeza, y compartieron recuerdos de una vida compartida con Alexandra. Ortega, visiblemente afectada, recordó la celebración de su boda, al tiempo que manifestaba la esperanza de que su amor continuara inspirando a todos los presentes.
Dominique, por su parte, relató entre lágrimas la profunda relación que la unía a Alexandra, describiéndola como una hermana de vida. Su vínculo había trascendido la infancia, compartiendo momentos de alegría, dificultades y sueños, una conexión que perdura en su corazón, a pesar de la tragedia que las separó físicamente.
La ceremonia no solo conmemoró a Alexandra y su esposo, sino a todos los miembros de las familias Grullón, Estrella, Segura y Rodríguez, cuyas vidas también fueron truncadas por el fatídico suceso.
Mientras la comunidad se unía en oración, el acto fue un recordatorio del legado de amor y esperanza que dejaron los fallecidos, además de un clamor por justicia que sigue resonando en la sociedad dominicana.

