
Minutos antes del amanecer del jueves 22 de mayo, una escena de caos sacudió al vecindario de Murphy Canyon, cuando un avión Cessna 550 se precipitó a tierra y provocó un incendio que alcanzó al menos 15 casas.
El siniestro, ocurrido alrededor de las 3:45 de la mañana, sucedió en las cercanías del Aeropuerto Ejecutivo Montgomery-Gibbs, lo que generó una rápida movilización de los servicios de emergencia.
La visibilidad era casi nula debido a la densa niebla que cubría la zona, lo que complicó seriamente las tareas de rescate.
Entre los primeros en responder estuvo Dan Eddy, subjefe del Departamento de Bomberos, quien explicó que encontraron combustible derramado por todas partes y comenzaron a evacuar casa por casa para salvaguardar la vida de los residentes. Según sus declaraciones, algunas viviendas fueron alcanzadas directamente por el impacto de la aeronave.
Hasta el momento, no se ha confirmado si hubo personas heridas ni cuántos pasajeros iban a bordo del Cessna 550, un modelo diseñado para transportar entre seis y ocho ocupantes.
Las causas que provocaron la caída aún no han sido identificadas, y las autoridades continúan recopilando información para esclarecer lo sucedido.
Tanto la Administración Federal de Aviación (FAA) como la Junta Nacional de Seguridad en el Transporte (NTSB) se encuentran al frente de la investigación. La NTSB será la encargada de emitir los informes iniciales sobre el accidente.
Mientras tanto, el ayuntamiento de San Diego ha habilitado albergues temporales para asistir a los desplazados por el incendio, y se recomienda a la población seguir únicamente los comunicados oficiales mientras avanzan las indagaciones.
